domingo, 12 de julio de 2020

No es una carta de suicidio

Hacía tiempo que no escribía sobre mi. Tanta introspección cortesía de la cuarentena me había aburrido. Quería empezar a escribir sobre el mundo, pero tal vez antes necesito escribir algo de lo que siento.

¡Estoy deprimido gente! Qué sorpresa, qué único y diferente, seguro nadie más lo está, seguro nadie en ningún momento se siente triste, seguro no existe persona que viva tanto o más atormentada que yo y por eso lo escribo públicamente. Nótese el sarcasmo por si acaso usted es de las personas que me decepcionan siempre. 

¿Qué decir? ¿Qué hacer? Nada es posible. Persiste un equilibrio entre las ganas de vivir y las de morir el cual impide la proliferación de ambos. Una especie de ecosistema o una suerte de control institucional con derecho a veto o algo por el estilo. Lo único, y de verdad, único que podría salvarme de este pantano es la suerte del destino. Sí, la misma que se me cagó de risa en la cara hace un año: me hizo esperarla millonada de sufrimiento hasta que apareció a darme lo que necesitaba cuando ya lo había perdido todo. Me dijo "esto es lo que te está faltando hace tiempo, por lo cual vivís sufriendo, ahora con esta espada vas a poder dar la pelea". La macana es que la guerra ya había terminado y para mi desgracia, me tocó ser del bando perdedor. O ser solo el perdedor, creo que siempre estuve solo en esa pelea y quizás también estuve solo en todas las demás. 

No no, pero mirá que soy optimista con respecto al destino, porque siento que ya pasé mucho tiempo sufriendo y aguantando, entonces debería estar por hacerse presente en cualquier momento ese ayudin del destino. ¿Qué me preocupa? Nada, una manía que tengo de boicotearme. Así como lo leyeron, por algún motivo tiendo a boicotearme, en todo. Soy muy exigente conmigo mismo, entonces quizás para hacer todo más difícil y exigirme aún más tiendo a boicotearme. En fin. Ese destino debe estar por llegar a salvarme, pero si es un arma para la guerra quizás la termine usando para darme un corchazo. Así soy, yo y mis cosas

domingo, 1 de marzo de 2020

Tão longe

Desde que te fuiste no soy más que un alma en pena, vagando una y otra vez por los sitios que recorrimos juntos.

Deseo tanto volver al momento que nos conocimos y decir lo que no me animé a confesarte, que estaba loco por vos y que me hacías sentir el hombre más afortunado del mundo. 

Me arrepiento una y mil veces no haber estado a tu lado cuando lo necesitabas, de no haberte acompañado más cuando pude.

Me pregunto hasta cuándo voy a seguir sintiéndome así, me pregunto si te recordaré cuando se haya cumplido un año, o dos, o diez, porque a veces creo que te supero y otras me veo superado.

Tu nombre para mi, al menos por un tiempo, va a seguir siendo la espina clavada en mi corazón, la que me haga estremecer de dolor y acurrucarme en la oscuridad a padecer. 

Tu voz seguirá siendo el dulce canto que retumbe en mis oídos de una vida que pudo haber sido.

Tu recuerdo y lo poco vivido, lo que no fue ni será, cada noche solitaria vendrá a visitarme.

viernes, 24 de enero de 2020

Cartas Amarillas

Soy de una generación que mientras aprendió a escribir una carta aparecieron unos hombres de negro a decir que nos olvidemos de ese conocimiento obsoleto: ahora venía al celular, el mail, las redes sociales y lo que sea que venga después. 

Ésta generación de la que formo parte escribió cartas y no indirectas que medio mundo lee. Bueno, hizo una cosa después la otra. En mi caso nunca asimilé mucho los cambios porque soy algo terco, prefiero hacer lo que me gusta y no lo que se supone que deba estar haciendo. 

Quizás por eso agarro una hoja, una lapicera y me gasto los dedos escribiendo. O mejor dicho, me acalambro los dedos. 

Siento que lo escrito en una hoja de papel es más palpable y más sincero si hay algo escrito a mano, con los errores, sin autocorrectores,  y con esa letra no uniforme que se estremece un poco cuando escribe las palabras más profundas pocas veces dichas. 

Es tangible por lo menos. Podría caerse el internet del mundo entero y uno todavía podría decir que esa carta existe. Por eso me gusta escribir de esta forma las cosas que siento a veces. 

Escribo animado, escribo triste, escribo sobre el amor sufriendo un desamor. Te escribo a vos, le escribo a nadie, les escribo a todos. 

Las cosas que sentí fueron sinceras, mis intenciones eran hacerte sentir bien mientras estuvieses a mi lado (por ser el único momento donde podría tener más injerencia para hacerlo) y deseando que separados estuvieses bien.

Fui un bueno tonto. Porque hay que saber que están los forros, los buenos vivos y los buenos tontos, que llevan la bandera y creen que con eso es suficiente. Nadie vino para este lado, todo fue dicotómico entre las otras dos opciones. Pienso que se lo perdieron, pero realmente siento haber perdido mucho más yo. 

Supongo que ya pasó mucho tiempo, supongo que ya perdí mi oportunidad, pero debo decir que los sueños en donde estabas fueron lindos. Me sentí en ellos, a tu lado, un hombre feliz (y vos también parecías estarlo). 

El mundo lo daba por descontado cuando veía esa risa tremenda que tenés, que noto que a veces te la cubrís, no sé si porque alguien alguna vez te hizo sentir mal de tenerla o porque vos pensas que es demasiado. Yo te digo: que se rompa esa sonrisa. Que suene, que se rompa, se desarme y vuelva a armar! Yo voy a estar mirándola con mucho cariño. 

Que tu sentir rebelde, distinto al mío, juegue poniendo en jaque mis creencias, juegue cuestionándome tantas veces como puedas, que juegue y que moleste. Que si la rebeldía no molesta a nadie entonces no sirve de nada.

Voy a seguir mi camino, pensando en otras cosas, olvidando lo fuerte que pude sentir todo esto, el dolor sufrido, la espera eterna, las señales confusas, el creer que todo estaba perdido. 

Voy a seguir mi camino olvidándote todo lo que pueda, pero si un día nos volvemos a cruzar, porque el destino es caprichoso y cuando quiere hace esas cosas, voy a recordarlo todo, voy a sentirlo todo, absolutamente todo como fue la primera vez y en adelante. 

Esto intenta ser un punto final, pero si volvemos a vernos, solo habrá sido un punto seguido. 
Este capítulo así concluye, los mejores deseos para vos, para todos y para nadie.

domingo, 3 de noviembre de 2019

Hasta que nos volvamos a ver

“Cuando un amigo se va, queda un espacio vacío que no lo puede llenar la llegada de otro amigo...” dice la canción y es cierto. Aunque también aplica para cualquier ser querido que se haya ido. 

¿Qué hacer con la amargura que genera la pérdida de un ser irreemplazable en nuestras vidas? Esta es quizás la pregunta más recurrente después de sufrir la tragedia de perder un ser querido. Y no, lamentablemente no tengo respuestas para eso. Me hago esa pregunta ahora, y con toda seguridad, lamentablemente, me la vaya a hacer de nuevo dentro de algún tiempo inestimable. 

Cada uno, ante la tragedia, busca formas de calmar su amargura y sensación de vacío interior que genera una pérdida. Por ejemplo yo ahora estoy escribiendo sobre un ser querido, el cual nunca imaginé que podía llegar a hacerme sentir de esta forma el día que se fuera. O tal vez no consideré la posibilidad de que se fuera. 

En cuestión este ser querido fue una mascota, no era mía en el sentido de propiedad, sino de otra persona. Pero como dice otra canción “lo que amamos lo consideramos nuestra propiedad” y sí, totalmente. Ese ser querible era nada más y nada menos que un cobayo que desde hace unos años se convirtió en otro de la familia. Era una cobaya, la queríamos y disfrutábamos su presencia en nuestras vidas. Fue ese ser que uno se alegraba de ver, se alegraba de saber que estaba en algún lado de la casa, a veces en el balcón, otras veces suelta por la habitación, a veces escondida en algún rincón. Si habré renegado alguna vez que desde el balcón entraban a mi pieza. Me causaba gracia, pero a la vez me preocupaba que pudieran morder algún cable y hacerse daño. O que pudiera pisarla sin darme cuenta. Renegaba, con un poco de humor, para que volviesen al balcón esos seres extraños que en su mundo vaya uno a saber qué cosas estaban pensando.  

Varias veces mi hermano me hacía despedirme de la cobaya cuando él se iba de viaje y tenía que dejarla en la casa de otra persona para que la cuidara porque yo con el trabajo, el estudio y con ser un queso para cuidarla, no podía y no me animaba a hacerlo. Un día me despedí de ella sin saber que era la última vez que iba a verla y ese recuerdo se vuelve tan trágico. Trágico por el hecho en sí mismo, trágico por los recuerdos que rememora: todas las tragedias, todas las últimas despedidas sin saber que iban a ser las últimas. Y pienso “ojalá hubiese pasado un minuto más viéndola” o “ojalá la hubiese podido acariciar una vez más” o “ojalá pudiera escucharla una vez más”. Seres queribles que se ganan un pedacito de nuestro corazón y por esas cosas de la vida un día se van y nos dejan con lindos recuerdos opacados por la tristeza de no volverlos a ver. 

Nunca en mi vida me imaginé estar escribiendo sobre un ser querido tan pequeño, tan “insignificante” como un roedor, pero acá estoy, escribiendo con lágrimas en los ojos porque un pequeño e insignificante ser para este gigantesco mundo lleno de problemas esta misma noche decidió partir para siempre. Ojalá las palabras puedan servir para mitigar un poco el dolor. En donde sea que estés, en donde sea que estén todos los seres queridos que nunca en vida voy a volver a ver, espero que estés bien y gracias por haber hecho de nuestras vidas un poco más felices.

miércoles, 30 de octubre de 2019

Nunca nos fuimos pero ahora volvimos

Este blog lo pensé en el año 2015, en momentos donde ya estaba definido que la derecha iba a gobernar nuestro país durante los siguientes cuatro años. En aquellos tiempos reinaba la incertidumbre por no saber la gravedad de lo que se venía. Hubieron optimistas que hablaron de una “nueva derecha”, se habló también de la posibilidad de un gobierno que continuase las políticas de Estado que venían dando resultados, también estuvieron los fatalistas que desde el día uno de Macri hablaron de una dictadura y hasta usaban frases del tipo “ni Videla se animó a esto”. Ya pasaron cuatro años ¿qué se puede decir?

Si hay que empezar diciendo algo sobre estos cuatro años, sin exagerar lo fatalista, tengo que decir que algunos no lo contaron. Entre ellos están quienes fueron asesinados durante, o en contexto de, represión a manifestaciones, también están los asesinados por las fuerzas policiales envalentonadas por un gobierno que miraba al costado con el gatillo fácil, los muertos invisibles y difíciles de contar que se los llevó la falta de salud por carencia de medios de vida dignos. Aquellos que vieron deteriorada su salud y su ánimo después de verse sin una fuente de ingresos para mantener a su familia, para cubrir los gastos de salud, de educación, de vivienda y que un día no pudieron más. A ellos es dificil de contarlos, como tantos otros muertos invisibles, pero sin duda ese número aumentó estos años. Estos no la pudieron contar.

¿Nueva derecha? ¿vieja dictadura? ¿más de lo mismo? Ni sí, ni no, ni blanco, ni negro. Lo novedoso de esta “nueva derecha” fue una política comunicacional muy bien adaptada a los tiempos que corren y sobre todo, quizás más importante, un partido de derecha que gana con los votos en las urnas. En este país, por lo menos, que la derecha se haya encolumnado detrás de un partido y no detrás de los cuarteles, es un gran avance para la democracia y la convivencia pacífica. Sin dudas no fue una dictadura,como tampoco fue un gobierno que defendiese (como se proclama) a capa y espada los valores republicanos. El punto más cercano (y aún así lejos) con la dictadura, además de los planes económicos similares, estuvo en la mano dura de las fuerzas represivas. El envalentonamiento de las mismas, como dije antes, se llevó la vida de quienes hoy no la cuentan.

Políticas de Estado... ¿se comen? Lamentablemente la esperanza de que podamos ser un país con proyectos  a largo plazo que trasciendan los diferentes gobiernos quedó relegada durante estos cuatro años. En cuanto a ciencia, educación, derechos humanos e industrialización, este gobierno recortó y postergó cuanto pudo. De repatriar científicos y hacerlos trabajar acá pasó a ningunearlos y exiliarlos. De seguir creando universidades, escuelas y jardines, paso a declarar una guerra contra los educadores y recortarles el presupuesto. Hasta casi reemplazan a todos los docentes por voluntarios que no sabían diferenciar el “hay” del “ahí”. En cuanto a derechos humanos otra vez pusieron en agenda la teoría de los dos demonios y casi dan domiciliaria para los genocidas. Y de industrialización mejor no hablar: miles de pymes tuvieron que bajar la persiana porque el ahogo y la caída de consumo hicieron insostenible su situación. Bueno, difícil nombrar por este medio tantas políticas de estado que se abandonaron, valgan los ejemplos anteriores para sintetizar el punto.

Como trabajador y estudiante durante estos años doy fe de que en muchos momento sentí estar en una pesadilla. Como estudiante pasé de cobrar una beca y hasta poder anillar todos y cada uno de mis apuntes, a tener que resignar materias por no llegar a comprar todo el material bibliográfico. Incluso en mi peor momento tuve que ir a cursar saltando los molinetes del subte porque ya ni la tarjeta SUBE tenía cargada. Y como trabajador más de una vez me vi agarrándome la cabeza por la angustia que producía trabajar tanto y aún así no llegar a fin de mes. Y digo, me pasó a mi con un trabajo aceptable y sin tener que mantener una familia. No puedo imaginar la angustia de alguien en situaciones más desfavorables. Usar la tarjeta de crédito para comprar comida y los aguinaldos para pagar deudas acumuladas fueron una constante estos años, doy fe.

Recuerdo haber empezado a escribir este blog en el 2015 y decir que cuando volviéramos íbamos a hacerlo “con los barcos de nuestros enemigos” y sí, algo de eso hubo. Aceptando las reglas de juego actual, asimilando que de la misma forma que nos fuimos no se podía volver, imitando aquellas estrategias que daban resultados de nuestros “enemigos” un día como hoy, o  mañana, vamos a poder decir “volvimos mejores”. Volvemos mejores porque nuestros barcos quedaron obsoletos y fue necesario dar una vuelta de rosca, que costó darla, aceptar los cambios y adaptarnos.

Este blog cierra un ciclo para mi, el objetivo testimonial que quise darle ya lo tuvo. Aunque con pocas entradas y visitas, y más diario íntimo que blog público, me gusta entrar de vez en cuando y leer por arriba cada publicación, en especial la fecha de publicación y entender el por qué de cada palabra, de cada oración, recordar lo que pasaba en ese momento. Me siento muy entusiasmado por el momento político que se viene, por la posibilidad de poder hacer todo mejor de lo que hicimos antes, de corregir cada error que tuvimos, de esforzarnos el doble que antes, de entender que en el trabajo diario va a estar la clave para quedarnos y no en dejar librada nuestra suerte a las campañas electorales, y aunque nunca nos fuimos, ahora volvimos.

domingo, 13 de octubre de 2019

Viento dile a la lluvia


Amo escuchar que llueve, acercarme a la ventana y no ver una ciudad desde ahí sino una pared blanca de agua que lo cubre todo. Una pared blanca diciendo que no hay nada más en ese momento y lugar que una fría lluvia, como invitándolo a uno a poner pausa y reflexionar.


También disfruto ese momento con cierto remordimiento por saber que al mismo tiempo, en otro lugar, hay personas padeciendo esa lluvia que tanto amo. Es que, como casi todas las cosas en la vida, lo que unos disfrutan otros lo padecen.

Y digo “como casi todas” porque en realidad, observando con un poco de detenimiento, son casi todas (tal vez sean todas, pero no me animo a afirmarlo). Basta observar lo que consumimos a diario, cada producto, cada servicio, cada cosa que disfrutamos en algún momento o fue, o es, o va a ser el sufrimiento de otra persona y también de otros seres vivos.

Inmerso en una nube de reflexiones, de contradicciones latentes, de reproche interno, empiezan a levitar conclusiones del tipo “es el sistema capitalista, en su naturaleza está marcado a fuego el sufrimiento, la explotación del hombre (y del medio ambiente) por el mismo hombre” o “es el actual modelo de consumo que nos lleva a esta situación”, también ante los sufrimientos diferenciados uno nunca deja de pensar en la inequitativa distribución de la riqueza que cambiaría mucho el panorama general, la desidia a la cual los Estados someten a sus pueblos, ya sea por acción u omisión, y me sale decir “con qué poco todo esto sería mejor para mucha gente!”.

Pensamientos yendo para un lado, críticas yendo para otro, cayendo todos a la vez como caen las gotas de lluvia y las preguntas retóricas sin hacerse esperar empiezan con el clásico “cómo permitimos esto?” o la pregunta más apurada de todas “hasta cuándo?”, mientras miro un paisaje desdibujado de lo que fue hasta hace unos momentos la ciudad.

Pienso que pienso muchas cosas, pero siempre llego a la misma idea que deseo ver realizada, un anhelo vulgar que significa mucho y es que sueño con un mundo donde todos puedan disfrutar la lluvia.

sábado, 26 de enero de 2019

El bueno, el malo y el ilegítimo


Hasta ahora no había escrito nada, pero en el mundo en su total totalidad (si me permiten la redundante redundancia) no pasa otra cosa que lo que pasa en Venezuela. El mundo llegó a un nivel de paz y bienestar general que los líderes de las potencias y países satélites no tiene en sus agendas internacionales ningún otro tema más que la situación de Venezuela.

Resulta que el hit del verano es Venezuela y hasta el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas se reunió para cantarlo, pero lo que nos preguntamos es, y permitanme el lenguaje académico, ¿qué onda Venezuela?

Bueno, se los resumo así nomás: todo empezó durante el 2018 (por decir un año), cuando estaba previsto celebrarse elecciones en mayo del mismo (en realidad antes, pero se modificó la fecha). Cuestión que el frente opositor de mayor importancia en Venezuela por “desacuerdos” (vamos a decir) con la CNE, se negó a participar de las elecciones porque las mismas iban a ser fraudulentas y un circo para intentar legitimar a Maduro. Resulta que tan, pero tan, fraudulentas iban a ser esas elecciones que hasta la ONU y otros organismos internacionales se negaron a ser veedoras del proceso electoral, alegando la falta de garantías democráticas.

Finalmente las elecciones se celebraron un domingo 20 de mayo de 2018, el bloque opositor más importante no participó y la abstención le ganó a todas las fuerzas que participaron de las elecciones. Teniendo en cuenta que votar no es obligación en Venezuela, el porcentaje de participación fue el más bajo de toda la historia reciente: 46.07%. De todas formas el oficialismo se impuso con un 30.42% sobre el total del padrón.

A partir de ese momento empezó una campaña fogoneada por la oposición más radicalizada de Venezuela para que la comunidad internacional no reconociera estas elecciones y su resultado. El asunto se caldeó mucho más a partir del 10 de enero, día en que juramentó Maduro para su segundo mandato hasta 2025. Y si la cosa no se podía caldear más, el presidente de la Asamblea Nacional se autoproclamó presidente y fue inmediatamente reconocido por EEUU, Canadá, Brasil, Argentina, Colombia, Chile, Paraguay, Israel y una larga lista de países de la comunidad europea y otros. Y en una de esas rarezas de la política internacional, una lista de países ratificaron su reconocimiento a la presidencia de Maduro, en especial Rusia, China, Turquía, Cuba, Nicaragua y una larga lista de países de Asia, África y algunos países caribeños, entre otros.

Bueno, leyendo estos dos últimos párrafos, ya sabemos de qué va esto: un juego de conceptos y un juego de política mundial.

Desde la oposición venezolana se habla de la ilegitimidad del gobierno de Maduro y desde el oficialismo se habla de la legalidad de su gobierno (entendiendo ésta como legitimidad). Conceptualmente está bien planteado, ya que la oposición habla de un presidente ilegítimo y resulta que discutir lo legítimo o ilegítimo es entrar en el campo de la subjetividad. Por ejemplo ¿es legítimo que un gobierno que tiene cuatro años de mandato endeude a un país por 100 años? (por poner a Argentina como ejemplo). Para mi, y seguramente para una mayoría, no lo es. Pero, mal que nos pese, tiene legalidad.

Hablar de la legitimidad de Maduro, aunque sea entrar en el campo de lo relativo, en este punto a la oposición “le salió bien” ya que es un presidente respaldado por el voto del 20% de la población total. No se puede saber a ciencia cierta a quién respalda el/la venezolano/a que no fue a votar, ni tampoco el/la que todavía no está en condiciones de votar, pero en los números duros el respaldo al gobierno es numéricamente escaso. Sin embargo es un gobierno completamente legal y que la comunidad internacional no puede no reconocerlo, y menos que menos reconocer a un presidente paralelo.

Terminado el análisis conceptual sobre legítimo e ilegítimo, entra en juego el tablero de la política internacional, cual TEG, donde el mundo se divide, cual guerra fría, en dos grandes polos: EEUU y la comunidad europea vs. Rusia y China. A veces cuando se habla de Venezuela en los medios locales, se habla solamente de Venezuela y Maduro, pero en realidad hay un elefante que pasa por atrás y es la política internacional. En el “reparto del mundo” que se está llevando a cabo con mayor intensidad en algunas regiones, entró en juego Venezuela. Mientras en otras regiones del mundo EEUU pierde terreno frente a China y Rusia, no puede permitirse éste perder terreno en su “patio trasero”. Venezuela, más allá de todo, representa una amenaza en la región para sus intereses, ya que es la entrada y permanencia de Rusia y China en la región, más allá de que estas potencias también estén presentes en todo el continente.

El rol de Venezuela viene siendo como el de Cuba en épocas de guerra fría: el enclave cercano a EEUU con potencial de ponerlo en jaque en su propia casa. ¿Por qué las potencias se interesan tanto por Venezuela? Por sus recursos, obvio, y por su rol “desestabilizante” en una región alineada a EEUU. No lo puede seguir permitiendo EEUU, no puede permitirse Rusia y China perderse la oportunidad de aprovechar Venezuela.

A todos los condimentos de la política internacional se suma el “Grupo de Lima” o el “Cartel de Lima” (como cariñosamente le dice Maduro). Básicamente el “Grupo de Lima” irrumpe en escena para legitimar desde la región las acciones que quieran llevar a cabo en contra del gobierno de Maduro y de paso sentar un precedente nefasto contra la autodeterminación de los pueblos y el principio de no intervención en los asuntos los países. Un precedente que incluso puede ser aún peor si se consuma un golpe de Estado en Venezuela, ya que podría tratarse del golpe de Estado más legitimado por la región (¡y en el siglo XXI!).

En resumen, un quilombo. Se podría seguir profundizando sobre estos dos ejes, lo conceptual y el plano internacional, pero intenté sintetizarlo lo más posible y se extendió más de lo que pretendía. Creo de todas formas que esta publicación respondió a la pregunta inicial de “¿qué onda con Venezuela?” y cumple con la función que quiero darle al blog: escribir disparadores y alertar sobre algunas cuestiones que en la agenda mediática se suele pasar por alto. Quedaron afuera el tema de la crisis política, económica y humanitaria de Venezuela que quizás más adelante le dedique una publicación a parte. Mientras tanto, adeus!

lunes, 29 de octubre de 2018

Bolsonaro Gatinho

Otra pálida más y parece que nos vamos acostumbrando. La verdad es que la regla general para los pueblos de esta parte del mundo siempre fueron pálidas, solo que un par de generaciones tuvimos la suerte de ver la excepción a la regla y creímos que sería una tendencia que venía para quedarse.

Con la victoria del candidato progresista en el coloso país de México, casi como expresión de deseo, algunos vimos el principio del retorno de gobiernos populares en Latinoamérica, pero vino Colombia y ahora Brasil.

Aunque sobre Brasil hay que hacer salvedades para desglosar un poco el resultado electoral: en el año 2016 hubo un golpe de estado que derrocó el gobierno del PT y que las elecciones de este año, además de estar condicionadas por este hecho, también tuvieron al dirigente político con mayor respaldo en el país, Lula, proscripto, encarcelado e incomunicado. Esto es algo a tener en cuenta cuando hacemos análisis rápidos en el que concluimos que “la gente se equivoca, vota mal, vota con odio, etc.” Si no hacemos el esfuerzo por dejar de reducir todo a “la gente vota mal”, difícilmente podamos entender la motivación de un 55% del electorado brasilero que votó un candidato que expresó pensamientos que seguramente la mayoría de sus votantes rechaza.

Al igual que el caso de Trump, la motivación del voto, mayoritariamente, no estaba en los dichos xenófobos, misóginos u homofóbicos, sino que estaba  en las propuestas nacionalistas (en el país más nacionalista del mundo) de proteger las fuentes de trabajo, de hacer propio durante la campaña del sentido común anti político y romper con las formas protocolares y políticamente correctas.

Volviendo a Brasil, está claro que las clases dominantes no tienen la cantidad de votos necesarios para ser gobierno sin incluir en sus agendas las demandas más resonantes de sectores medios y bajos. Entonces ¿esos sectores votaron contra sus intereses? No, de hecho (sacando sus dichos misóginos y homofóbicos) supo ofrecer propuestas aceptadas por estos sectores. Por ejemplo el flagelo de la inseguridad es una demanda a la que el PT, aún con la policía militarizada y sacando a millones de la pobreza, no pudo terminar de satisfacer y por eso Bolsonaro hace propio lo que sigue: mano dura. Quien creyó que esa problemática se podía terminar con políticas inclusivas y un estado policial más fuerte, y todavía la sigue pareciendo, casi con seguridad ya terminó de aceptar el discurso de que son necesarios los escuadrones de la muerte.

Hay más ejemplos: la participación a las fuerzas armadas en el gobierno (recordemos que allá no hubieron juicios contra los militares genocidas como acá), la educación sin “influencia progre” en un país con tantos millones de católicos y evangélicos. En definitiva, gran parte de sectores medios y bajos tuvieron que haber visto en Bolsonaro el candidato que venía de afuera de la política, el que de todos los candidatos que había en la primer vuelta, con seguridad, no había formado parte de ningún gobierno del PT (algo así como las presidenciales argentinas de 2015, donde Macri era el único de los tres más votados que no había formado parte de ningún gobierno K). 

Es decir que Bolsonaro no solo fue el cuco descendiente de Hitler y que la mayoría de sus votantes no son solo masoquistas. Independientemente de los condicionantes ya mencionados y las fake news, Brasil no es un calco de Argentina, es un país mucho más complejo para analizar y que no merece que pequemos de “argencentrismo” para sacar conclusiones de 140 (o 280) caracteres.

No es mi intención cargar al PT con la totalidad de la culpa de la victoria de Bolsonaro, tampoco sugiero que el PT debería convertirse en un partido de derecha para ganar los votos de una sociedad que circunstancialmente tiende más a la derecha que a la izquierda, porque en definitiva el piso de votos y el techo alcanzado en el balotaje indica que también hay una gran parcialidad de la sociedad brasilera que rechaza las ideas de Bolsonaro y que en última instancia está más cercana al progresismo. 

Aunque todavía quedan más factores por analizar y reflexionar para poder entender qué es lo que está pasando en la región (y el mundo occidental en general) por acá no hay había otra pretensión de que se nos ocurra no caer en reduccionismos simplistas que nos lleva a repetir discursos hechos y después no tengamos respuestas para nada de las "sorpresas" que terminan pasando.

¿Conclusión preliminar sobre el resultado de las elecciones de Brasil?
La primer frase del primer párrafo.

sábado, 20 de octubre de 2018

No me olvido


Cada año que pasa vuelvo a reflexionar sobre lo que pasó. Hace 8 años recién estaba empezando a sentirme parte de un proyecto político “nacional y popular”. 
Es cierto que en el año 2003 mis viejos (en especial mi viejo) me llevaron a Plaza de Mayo para la asunción de Néstor Kirchner y a quien por algún motivo le tenía mucha fe, en esa oportunidad no fui por él sino por Fidel Castro y Hugo Chávez que iban a estar ahí. No había tradición peronista en la familia, sino una tendencia anti-peronista y de admiración a la izquierda en general. Creo que mis años previos al 2010 crecía en mi una tendencia a la izquierda, hasta que en el 2010 empece a sentirme como un hijo adoptivo de un movimiento al que pocas veces había visto con buenos ojos. Programas sociales, legislaciones progresistas y una mejora económica en general me hicieron ver que otro país era posible. También ver a las figuras de la “vieja política” englobados en contra de este proyecto terminó de hacerme cerrar la ecuación.

Fue en toda esta transición, a mis 17 años, donde lo ideológico se relegaba un poco frente al pragmatismo: un proyecto político que no encarnaba una revolución, pero que era lo mejor que me había tocado ver en la vida. Previo a este proyecto no había visto más que De La Rua, Saa, Puertas y Duhalde, personajes que no me gustaban ni un poco. A medida que pasaban estas cosas llegó un 20 de octubre de 2010, un día trágico en que un militante del PO era asesinado por la burocracia sindical. Admito que en el momento no comprendí la magnitud de lo que había pasado, ni las implicancias que tuvo el gobierno al cual empezaba a sentirlo propio (implicancias para bien y para mal, obvio).

Pasaban los años y cada aniversario de esa tragedia iba haciéndome distintas reflexiones, influenciado obviamente por la línea de mi organización: que nosotros estábamos totalmente en contra de aquellas prácticas, que no teníamos nada que ver, etc. Que en definitiva de nuestra parte, obviamente, siempre hubieron muy buenas intenciones con todo, pero lástima que algunos dirigentes se aprovechaban de eso y nosotros quedábamos pegados.

Para mi suerte, y quizás para la de muchos, hubieron militantes de izquierda que, de buena o mala manera, nos cuestionaron esa visión y tenían razón en algunos planteos. Realmente ¿no teníamos nada que ver con lo que le pasó a Mariano? Por acción u omisión ¿no fuimos responsables también? Sin ninguna intención de quitar mérito a lo positivo del proyecto político que defendí y defiendo, nuestro gobierno fue el que no terminó con la flexibilización laboral encubierta que nos dejó el laburo tercerizado, fue nuestro ministro de trabajo el que aconsejaba a Pedraza, fue nuestra propia organización política la que lo invitó para que nos forme sobre el mundo sindical. Uno podría decir que no existe ningún gobierno ni funcionario con las manos limpias, que uno podría haberles dado el beneficio de la duda en un principio pero... qué difícil cuando ya salieron a la luz los detalles y el trasfondo de la tragedia ¿no?

Difícil también, ante estos hechos, hacer de cuenta que fue cosa juzgada y que, por ejemplo, nuestro gran ex ministro Tomada (cada vez más querido conforme Triaca siga ejerciendo ese cargo) salió ileso judicialmente. Hablo por mi, quizás para algunos no sea difícil: ampararse en que la justicia no lo juzgó sea suficiente para votarlo, no una, sino dos veces, para dejar de lado nuestros juicios personales, que deben ser políticos si somos militantes y no dejar todo al criterio de lo meramente judicial.

Creo en que cuando uno milita en un espacio político, debe ser militante sin beneficio de inventario, que si está orgulloso de los logros que tuvo ese proyecto, también debe sentir vergüenza de los fracasos, debe repudiarlos y actuar en consecuencia, porque en caso contrario uno los avala también.

Cuando hablamos de volver mejores, realmente deseo que sea de verdad volver mejores y no volver a toda costa o con quien sea. Si hay 2019, que no haya nunca más un 20 de octubre de 2010.

Pasaron 8 años. No me olvido del militante Mariano, no me olvido del “compañero” Pedraza, no me olvido de nuestro ministro Tomada, no me olvido de mi organización, no me olvido de mi.

martes, 29 de mayo de 2018

Gracias...

A quienes hablan y no callan
A quienes sueñan y no duermen
A quienes quieren por lo que es y no por lo que vale
A quienes lloran porque otros ríen y no ríen porque otros lloran

A quienes van de frente
A quienes se preguntan y no se responden
A quienes buscan problemas y no soluciones
A quienes desordenan la vida y no se acomodan en ella

A quienes cuestionan y no asienten
A quienes creen en el sacrificio y no en sacrificar
A quienes brindan seguridad aún con todas sus dudas
A quienes tratan de atacar los motivos y no las consecuencias

A quienes saben que les falta algo y que ese algo no se compra
A quienes sospechan que no son libres
A quienes resisten y dan pelea
Gracias.

martes, 27 de febrero de 2018

Guía rápida para debatir sobre el aborto

Este blog nunca tuvo por intención brindar un servicio a la comunidad, pero en caso de que pudiese servir ¿por qué no...? El avance en las comunicaciones y en particular de las redes sociales, nos dan la oportunidad de debatir nosotros los proyectos, antes que lo haga la institución formal del parlamento legislativo, y que las ideas logren mucha más difusión que en otras épocas y sin necesidad de los medios de comunicación tradicionales. Esto genera no solo una discusión más profunda y pareja en la sociedad, sino que además puede marcar una tendencia que condicione en mayor o menor medida al parlamento legislativo, antes de que este comience formalmente a debatir.

No obstante esta herramienta tan importante que nos cae del cielo, sin haber hecho mérito para conseguirla, sin entenderla por completo, no suele estar siendo aprovechada de la mejor manera. Cada vez más se vuelve tendencia la idea de “es mi opinión subjetiva, la tuya también lo es, aceptala”. Bueno, esto se ve en lo cotidiano, y lógicamente también se refleja en las redes sociales. Es como si un mono se sentara frente a una computadora y empezara a escribir tocando cualquier tecla y que pretenda que aceptemos la coherencia de lo que sea que haya escrito. Sí, es valido como opinión, ahora si tu opinión se forma en premisas que yo te puedo cuestionar vos tenes dos opciones: a) defender las premisas. b) aceptar que te equivocaste. La tercera opción de “es mi opinión, punto” no es valido como argumento coherente, sí como creencia personal.

Partiendo de esta base, y con la intención de que nadie entre a un debate “dando piñas en la oscuridad con su opinión” a partir de acá empieza la “guía rápida para debatir sobre el aborto”:

En Argentina actualmente el aborto es ilegal, salvo que el mismo haya sido producto de una violación o ponga en riesgo la vida de la mujer. La Corte Suprema de Justicia determinó que para estos casos no hace falta recurrir a la justicia para que el Estado garantice la interrupción del embarazo, pero esto no evita entrar a la zona gris de: la mujer que quiere interrumpir el embarazo, pero todavía no está lista para aceptar que fue victima de violación (por millones de factores), el personal médico que se opone a realizarlo porque afecta a su código moral y/o creencias (que están en su derecho de hacerlo, pero no de impedir que otros médicos lo hagan... aunque prácticamente hacen lo posible por evitarlo), o entrar al campo de la relatividad respecto hasta qué punto el embarazo le puede generar un riesgo inminente a la vida de la mujer.

En conclusión, independientemente del fallo de la CSJ, la mayoría de las mujeres, incluso quienes estarían en condiciones de hacerlo en hospital público con todas las garantías legales, deciden interrumpir el embarazo de forma clandestina y en lugares más o menos seguros (según su nivel socio-económico).

Es importante tener en cuenta que el debate no es dicotómico entre “Pro-vida vs. Abortistas” o “A favor de metodos anticonceptivos vs. Aborto”. Algo que generalmente pasa en los debates es caer en estas dicotomías que poco ayudan a resolver esta problemática. De un lado y del otro se está a favor de defender la vida, no es una guerra santa entre angeles y demonios.

Además lo que se está pidiendo junto a la legalización del aborto, es garantizar los métodos anticonceptivos y la educación sexual integral. Hay que entender en este punto de que estamos en un país donde el Estado está ausente en muchísimas problemáticas que padece la sociedad y en especial los sectores más vulnerables, entonces es probable que muchas y muchos que participan en este debate hayan tenido educación sexual, conozcan y sepan sobre los métodos anticonceptivos, pero hay una gran parte de la población que no tuvo acceso a los mismos. Hay que considerar, además, que gran parte de las mujeres que abortan son de barrios a los que en muchos casos ni siquiera el Estado garantiza los servicios básicos, como agua corriente, luz, gas natural, cloacas, etc. En donde además, en general, el acceso a la educación (no solo sexual) es dificultoso.  

Hay que evitar de todas las formas posibles entrar al debate con frases hechas del tipo “que cierren las piernas”, “se hubieran cuidado”, “que tenga al hijo y lo dé en adopción, si fue producto de violación” y otras similares. En realidad hay que evitar entrar al debate con frases hechas, porque las mismas demuestran la ligereza con la que se abarca el tema y éste en particular no es para tomarlo a la ligera. Más si sos hombre, más si crees que es un problema solamente de la mujer, porque para un embarazo “convencional” se necesitan dos personas: un hombre y una mujer. Por más que la mujer sea quien menos posibilidades tiene de desligarse de la responsabilidad de llevar adelante un embarazo, por razones obvias, es momento de entender que también eso de “cuidarse” y “cerrar las piernas” corresponde al hombre. Salvo que el Espiritu Santo haya elegido a otra mujer para concebir, esto es una cuestión de dos mortales.

Y algo que es mucho muy importante, que no se puede dejar pasar, es el uso de la “superioridad intelectual y moral” para demostrar que tenes razón. Como dije más arriba, no se trata de “buenos” contra “malos”, no se trata de “inteligentes” contra “burros” . La persona con la que estás debatiendo puede estar más o menos informada que vos, puede tener más o menos experiencia que vos, pero de la forma que sea, sus argumentos son igual de válidos que los tuyos. Emm... argumentos no fundados en creencias personales, claro está.

Ya sé, el titulo prometía una guía rápida, y no fue ni tan guía ni tan rápida. Además dije que este blog nunca tuvo por intención brindar un servicio a la comunidad, que en caso de que lo fuera ¿por qué no...? Bueno, no es este el caso. Ahora ya pueden seguir debatiendo sobre la legalización del aborto.

jueves, 22 de febrero de 2018

No es purismo, es coherencia

No pretendo de mis dirigentes y responsables políticos la perfección. Tampoco la espero de mis compañeros y compañeras, como tampoco quisiera que ellos y ellas la esperaran de mi. Y aunque en el ámbito de lo político contemos con grandes cuadros que lograron una construcción admirable, no por eso podemos obviar cuestiones personales que son cada vez más cuestiones políticas. 

Los tiempos que corren nos obligan a que dejemos atrás los argumentos que se usaban para evitar las contradicciones que hoy hay que enfrentar. La zaraza de que el político no debe ser juzgado bajo una ética cristiana porque la política tiene su propia ética, es válida siempre que el político no proclame la justicia social y entre cuatro paredes contribuya a evitar la misma. Porque en principio o es un hipócrita o juega para el enemigo. Y juzgando bajo la ética cristiana es un Judas cualquiera. 

Hay una batalla al interior de los movimientos, al interior de las estructuras, en donde se define el modelo de militante que pretende “volver mejor”. Entre los que quieren volver mejores se filtraron expresiones de la opresión, del abuso, de lo salvaje, lo putrefacto que hay en la sociedad, que se sientan o trabajan para quienes ocupan lugares de conducción y representación en la organización de la que formo parte desde que tengo 18 años. Pero del otro lado hay militantes sin una sola mancha, que militan por la genuina convicción de que una sociedad justa es posible, que no son perfectos o perfectas, que les falta mucho camino por andar, pero que responden a un modelo íntegro de militante, que en su vida son consecuentes con sus ideas y discursos. 

De quienes traicionaron a sus militantes, a sus simpatizantes, a la organización, y todavía están acobijados en la estructura por decisión política de quienes no quieren ver esta realidad, ya no espero nada de ellos y ellas. Por quienes responden al modelo íntegro de militante, los y las que para mí van a tener el rol de cumplir con el mandato de volver mejores, me quedo en la organización a su entera disposición y con la pretensión de que no pierdan un valor invaluable del militante político: su humanidad.

domingo, 8 de enero de 2017

El cazador, la Luna y el 2017

 Hola a todos y todas, sujetos indeterminados que por extrañas circunstancias pudieran estar leyendo esto. Escribo esta vez con motivo de la finalización y comienzo de un nuevo año. Obvio que espero que hayan tenido un gran 2016, más allá de todas las circunstancias negativas que pudieron haber pasado. Espero también que hayan podido disfrutar las fiestas de fin de año, porque es fácil ser feliz cuando todo (más o menos) sale como queremos, pero se aprende de verdad a conservar la alegría cuando todo (o casi) sale como no esperamos. Este año, para muchos, las fiestas fueron un desafío. 

Bueno, dicho esto sobre la finalización del año pasado, quería contarles una costumbre vulgar que tengo para estas fechas y es la de (además de hacer un balance del año anterior) proyectar objetivos ambiciosos para el resto del año. Cuando era chico y hacía toda esta proyección, algún que otro familiar se reía de lo improbable que sería poder cumplir tantos objetivos en un año (y siempre siempre tuvieron razón). Y si ustedes supieran mis objetivos para este año, seguro también se reirían, peeero he aquí una reflexión que hago:

Cuentan que una vez, en algún lugar, un cazador con su arco de flecha había querido cazar la Luna. Noche tras noche, sin descansar, lanzaba sus flechas hacia el astro.  Los vecinos comenzaron a burlarse de él, aunque inmutable siguió lanzando sus flechas.
Lógicamente que nunca pudo cazar la Luna, pero se convirtió en el mejor arquero del mundo.

Se habrán dado cuenta que de éste relato viene el título del post y que a partir de ahora todo lo que diga va a ser redundante (pueden pasar a la siguiente página si quieren) pero ésta es mi redundante y vulgar reflexión: aunque los objetivos parezcan (o efectivamente lo sean) imposibles, lo importante es convencerse de lo contrario y hacer todo el esfuerzo posible por lograrlos. Quizás nunca los consigan realizar (como siempre bah) pero sin darse cuenta pueden terminar superando otros objetivos que no se hubiesen animado a soñar (jijiji). 

Además de compartir semejante vulgaridad genérica de reflexión (cual Paulo Coelho) quiero desearles un gran año, que se propongan metas inalcanzables y se la jueguen para realizarlas. En una de esas terminan superándose más de lo que se imaginan... O por ahí no. Habrá que esperar para saber. Mientras tanto ¡Feliz Año!

jueves, 10 de noviembre de 2016

Égalité

Párrafo diario íntimo: empece a estudiar después de cenar y ya se hizo de día (y cene de noche),  estoy un poco más nervioso de lo normal. Es por el trabajo (y el no trabajo también), la facultad y algo más: parciales y finales cada vez más cerca. En algún momento de mi vida universitaria tendría que empezar a superar este nerviosismo que me quita el sueño a la hora de dormir (o lo interrumpe) y de vez en cuando unas taquicardias (poco frecuentes, pero que asustan considerando el historial genético de mi familia).

Con eso, y todo, me estaba yendo a dormir, pero desde hace unos días viene dando vueltas en mi cabeza una palabra (o más bien un conjunto de palabras) que me hace reflexionar sobre algunas cosas que pienso.

Todo empezó hace unas semanas, cuando estaba cursando en la facultad y en la clase se armó uno de esos debates que no esperas escuchar, pero que por suerte se dan. Un compañero del curso, nicaragüense creo, empezó a hacer una serie de críticas al populismo, pero sin entrar en detalles sobre su definición de populismo, lo cual a mi me desconcierta porque en realidad no sé a qué se refieren cuando hablan de populismo, y en el peor de los casos, por qué se lo critica si es lo que algunos detractores dicen que es.

La cuestión es que por suerte para mi lo interrumpen y le piden que defina populismo. Este compañero balbuceo un poco, pero finalmente dio su definición: es cuando un gobierno hace políticas demagogas con los pobres para que éstos los voten y no se preocupan para que salgan de la pobreza, ni tampoco se preocupan por la clase media y alta. Que los gobiernos populistas no buscan la igualdad, porque sólo apuntaban a los pobres. 

En eso el profesor le pide su definición de igualdad y este compañero dice que igualdad es darle a todos lo mismo. Palabras más, palabras menos,  el profesor explica que la palabra igualdad en sí misma no dice todo lo que supondríamos debería decir. Porque la igualdad no es una sola, hay distintos tipos de igualdad: podemos hablar de igualdad proporcional o igualdad asimétrica. Suena tonto, pero me di cuenta cuan aceptado es que el término igualdad es unívoco. Creo que desde que empece a estudiar ya casi no me quedan palabras que sean unívocas, y debería acostumbrarme a que va a ser así casi toda la carrera.

Entonces me puse a pensar en esa imagen que anda dando vueltas en facebook, el de los tres tipos sobre cajones, mirando un partido de béisbol detrás de una valla, que en la primer imagen dice "igualdad" y todos tienen un cajón (donde uno ve muy bien a través de la valla, el otro ve bien y el tercero no llega a ver) y en la imagen de al lado al más alto no le dan cajones porque no los necesita para ver, al segundo le dan uno solo, y al tercero le dan dos cajones para que pueda ver y arriba dice "justicia".

Esa imagen me indigna, y me molestaba aún antes de pensar sobre los dos tipos de igualdad que nombre anteriormente. En la primer imagen estamos hablando de "igualdad asimétrica", es decir, sin importar las diferencias, a todos se les da lo mismo (el cajón) y en la segunda imagen estaríamos hablando de "igualdad proporcional", es decir, según las condiciones/proporciones de cada uno se determina la cantidad de cajones que le corresponde a cada uno.

Podrían pensar que el tema de la imagen está resuelto con esa corrección de igualdades, pero NO. ¿Cómo vamos a decir que la igualdad proporcional es justicia cuando los tres tipos están mirando el partido detrás de una valla, mientras todos lo ven sentados desde la tribuna? Justicia es que estén adentro mirando el partido como todos, desde la tribuna, o en caso de que estén mirando desde afuera por ratas, que la seguridad los eche.

Pensaba en cuánto se le recrimina a las feministas por no preocuparse de igual modo por las problemáticas del genero masculino, si es que el feminismo busca igualdad. Me acordaba también en quienes decían que las políticas inclusivas como la Asignación Universal por Hijo, el Progresar, el Procrear, el Conectar Igualdad, tenían que estar a disposición de todos por igual, sino el gobierno no buscaba la "igualdad" si solo orientaba sus políticas inclusivas a la clase baja o media. Entonces otra vez estaríamos asumiendo que la igualdad es asimétrica, que la igualdad es que a todos se les de lo mismo sin considerar las condiciones iniciales de cada uno. Se me ocurren otros ejemplos con los que podría seguir hasta que se haga de noche otra vez, pero creo que se entendió (I want to believe).

Disculpen lo vago de la reflexión, pero como para mis adentros descubrí que otro término utilizado con frecuencia no es unívoco, quería dejar testimonio, a lo Homo Sapiens durante el paleolítico, en el blog. 

lunes, 10 de octubre de 2016

De regreso a oktubre, sin un estandarte...

Hay golpes en la vida, tan fuertes... 
¡Yo no sé! Golpes como del odio de Dios; 
como si ante ellos, la resaca de todo lo sufrido se empozara en el alma. ¡Yo no sé!
Son pocos pero son. Abren zanjas oscuras en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán tal vez los potros de bárbaros Atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.
Son las caídas hondas de los Cristos del alma,
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Estos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.
Y el hombre... pobre... ¡Pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido se empoza 
como charco de culpa en la mirada.
Hay golpes en la vida, tan fuertes. ¡Yo no sé!
(Los Heraldos Negros - César Vallejo)

domingo, 2 de octubre de 2016

La película que vi

Termine de ver la película y cual Homero Simpson escribiéndole cartas a las películas me encuentro a estas horas indeterminadas donde podría estar haciendo muchas cosas que no estoy haciendo, escribiendo una queja para un libro de quejas imaginario (eventualmente este medio).

No soy crítico de películas y me reservo los comentarios al respecto de quienes sí lo son, pero en esta oportunidad paso a relatar de forma breve lo que pasó: los primeros cinco minutos de la película fueron calmos, cada personaje se presentaba ante el espectador en un escenario armonioso. Durante estos minutos el espectador empieza a experimentar un viaje imaginario donde escapa de la rutina, de los problemas, del ruido constante de la ciudad, para estar en un lugar cómodo ajeno a todo eso. 

Minutos más, minutos menos, la película comienza a perder todo aquello que la diferenciaba de la realidad cotidiana: empiezan las escenas de rutina, de problemas y de constante ruido de la ciudad. Drama va, drama viene, salvo algunos recuerdos de momentos felices, la película es un dramón. Finalmente uno comienza a hacerse la idea del final lógico de la película, es decir, el protagonista asumiría su derrota, se da cuenta que parte de ella es consecuencia de haber sido influenciado por historias de finales felices y... ¿se suicida? 
Bueno, no , seria muy fuerte, pero podría ser menos ingenuo la próxima vez, menos confiado y mas frío. Sip, esto es lo que parece que va a pasar, ya que están dadas las condiciones y además quedan escasos ¿cinco minutos tal vez? 

Bueno, final trágico pero con una enseñanza de que no todo esta escrito, que nadie se corresponde con nadie, que la alegría no es para todos... pero de golpe, un giro rotundo de la película, últimos cuatro minutos, el protagonista se encuentra con que al final todo estaba escrito, que todos nos correspondemos con alguien, que la alegría llega para todos y que hay que ser ingenuo, confiado y blando. ¿Por qué? Porque finalmente todo eso parece que es posible y termina la película. Es decir que no importa lo que pase, de alguna forma azarosa todo va a terminar bien. 

Linda moraleja ¿no? Peeeeero esos últimos cinco minutos de la película son exactamente iguales a los primeros cinco minutos. Quiero decir que si la película seguía lo mas factible es que la historia se volviese a repetir, nada indica lo contrario. Esto me molestó, todos saliendo del cine conmovidos, pensando en la moraleja y el final esperanzador de la película y haciendo paralelismos con sus propias vidas... y yo tan Grinch pensando que no es un final feliz, porque la película sólo mostró el comienzo de un "potencial final feliz", que si partimos de la premisa de los cinco minutos iniciales y sus conclusiones trágicas, podría deducir que la película terminó con el inicio de otra gran tragedia. 

No es que quiera quitarle las esperanzas a nadie, pero creo que interpretaron la moraleja equivocada de la película, la que hace más feliz al espectador que necesita escapar de la rutina, de los problemas y del ruido constante de la ciudad. Discúlpenme que parezca negativo pensando que la moraleja era la otra, lo que pasa es que ya no soy influenciable con historias de finales felices, no soy tan ingenuo, confiado y me volví bastante más frío.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

¡A quemar naves!

Hola a todos y todas, mi nombre es Lihuel, soy estudiante de la UBA y militante justicialista. Tengo 23 años, soy porteño de nacimiento y cuyano adoptivo. Me propuse hacer este blog para tener un canal de expresión que actualmente no encuentro en otras redes sociales. Quizás comparta opiniones, reflexiones y pensamientos, todos ellos irrelevantes. En definitiva creo que busco el valor testimonial de este medio (cual Homo Sapiens en el paleolítico).

Elegí el nombre “a quemar naves” para este blog por dos motivos: el primero es personal y me remonta al momento más difícil que me toco vivir en mis años de vida. Me olvide de aclarar en el párrafo anterior que soy un ser humano, ergo, sufro como todos los mortales en los momentos  más difíciles. De todas formas calculo que se habrían imaginado que este blog no lo escribía un perro o un extraterrestre (por más inentendible que fuera).  En aquel momento de tanta incertidumbre escuche esta frase y le encontré un sentido muy alentador. Hoy, después de algunos años, tengo un segundo motivo para usar esta frase, que es más colectivo que personal, y tiene que ver con mi otra condición además de humano y es la de militante.

Antes de seguir creo necesaria una referencia histórica para esta frase: Cuentan que Alejandro Magno al llegar a la costa Fenicia observó que sus enemigos lo triplicaban en número y que su tropa se veía derrotada antes de pisar el campo de batalla. Ante este panorama, al desembarcar, Magno mandó a quemar todas las naves. Mientras su flota ardía, el líder macedonio reunió a su ejército y les dijo: “Observen cómo se queman los barcos… Esa es la única razón por la que debemos vencer, ya que si no ganamos, no podremos volver a nuestros hogares y ninguno podrá abandonar esta tierra que hoy despreciamos. Debemos salir victoriosos en esta batalla, ya que solo hay un camino de vuelta y es por el mar.”

Como dije, en mi condición de militante justicialista, esta frase vuelve a tomar otro significado dado los tiempos políticos que corren en mi país: los conservadores llegaron al Gobierno Nacional, a la provincia de Buenos Aires, a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y a Mendoza, entre otras provincias importantes. Después de 12 años de gobierno kirchnerista y de tantos derechos conquistados, el panorama actual es de mucha incertidumbre.

Sin embargo se esta dando un proceso político muy interesante en el campo popular, como cada vez que llega un gobierno conservador al poder. Comienza a verse en este campo cómo antagonismos históricos, rivalidades y ciertos sectarismos se abren paso para llegar a puntos de encuentro superadores.   

Me acuerdo de Magno porque él, en aquel momento desolador en la costa de Fenicia (al quemar las naves) dijo: “Caballeros, cuando regresemos a casa lo haremos de la única forma posible: en los barcos de nuestros enemigos.” Hago este paralelismo porque nosotros, los del campo popular, no tenemos otra forma de volver a creer en un proyecto de país mas que utilizando las naves de nuestros enemigos: la democracia burguesa que tanto le falta por reformar. Esas van a ser nuestras naves para volver.